Definida como la acción voluntaria del ser humano para poder tomar sus propias decisiones, la palabra libertad tiende a aislarse del pensamiento generalizado y colocado en aquellas áreas ideológicas donde mejor interpreten nuestra propia visión de la realidad.
La libertad no debe ser entendida como la abolición de las fronteras en sí misma, sino en la expresión de independencia que los seres humanos tienen hacia otros, en la interpretación de la realidad y la acción que lleve a la sociedad a esgrimirse de las ataduras que puedan surgir en el tiempo.
Pensándolo de esa manera, no es libertad aquella que considere que yo, como persona individual, pueda realizar lo que mi entero juicio disponga, cuando estos hechos manoseen la dignidad del otro; por tal razón, decir que los medios de comunicación, la empresa privada o los partidos políticos quieran una libertad para sí mismos, pero una coacción a los demás es una real hipocresía.
Hoy en día los medios masivos de comunicación desean que el Estado, mediante sus dependencias, no les censuren aquellas acciones o programas que tienen que ver con la moral. Para los dueños de las empresas de comunicación, toda intromisión es vista como una represión a la libertad que tienen los medios para difundir el pensamiento. La libertad del uno termina cuando comienza la del otro, en otras palabras, toda alienación de los programas enlatados a las masas tiene que ser vista como esclavitud; por lo tanto, no se debe permitir que los medios digan o hagan los que se les venga en gana, debido a que esto corrompe las buenas costumbres.
Los medios deben ser garantes de la democracia y los derechos de los ciudadanos, es su participación primordial dentro de la sociedad, pero no debe ser vista como un libertinaje que permita pasar por encima de la dignidad y el interés común; es decir, los medios deben hacer lo que les corresponde hacer y el Estado ser garante de que esto se cumpla.
Entrar sobre este tema sin pecar de polémico es ser ingenuo, la mayoría aboga porque el Estado solo sea un espectador dentro del espectro de la comunicación, esto es falacia e irresponsable, el gobierno debe fungir como garantes de que se cumpla las responsabilidades de cada parte involucrada.
Siempre que se habla de libertades la empresa privada sale a relucir como los exigentes del respeto al libre mercado; es decir, que el Estado no debe inmiscuirse en las atribuciones que solo le competen a la empresa privada. Esta tesis fue la misma que dispuso el ex presidente estadounidense, George W. Bush, para no controlar a las agencias de bienes raíces y a los bancos de hipotecas y por lo cual hoy el mundo está pasando una de las crisis económica más grandes después de la depresión de 1929.
Creer que el mercado por sí solo será su propio regulador es un tema que ya no está en la agenda de los países desarrollados, lo saben a la perfección, el mercado debe ser regulado, darle parámetros claros hasta dónde puede llegar, hasta dónde tiene libertad, lo demás es libertinaje salvaje.
Así mismo los políticos hablan de libertades, en El Salvador este tema no es la excepción, Arena exige al primer gobierno de izquierda que se mantengan las libertades, esas mismas libertades que permitan que cada año exista una mayor desigualdad entre los ricos y los pobres, sus argumentos son varios “que Chávez es un dictador” que “el socialismo es otra manera de esclavitud”. En todo esto hay cierta verdad, pero una verdad a medias es mentira.
Por su parte, el Fmln exige a los Estados Unidos que no tenga injerencia, pero es igual que el partido de derecha, exige libertades a medias. Para Roberto Ávila, un fundador del partido tricolor, lo de Chávez es intervencionismo, pero lo que haga el país del norte debe ser aceptado ya que “no se puede morder la mano que te está dando de comer” como que uno debe ser el esclavo que debe obedecer la voz del amo. Igual manera piensa el Fmln, pero a la inversa, para ellos lo de Venezuela es solidaridad con los pueblos, pero lo de Estados Unidos es inmiscuirse en asuntos de soberanía. Tanto unos como los otros tienen verdades a medias.
La libertad debe ser vista desde un lente crítico y aplicado sin colores e intereses, pero para ello debe existir un compromiso real con la verdad.
Elmer Villalobos, periodista salvadoreño, colaborador de Raíces.


