A partir de este uno de junio en el país se comienza a escribir una nueva historia política, al asumir la conducción del gobierno el Presidente Mauricio Funes, respaldado por el mayor partido de izquierda el FMLN y la voluntad popular de miles de ciudadanos que votaron en las pasadas elecciones del 15 de marzo por un verdadero cambio. Grandes son las expectativas con relación al accionar del nuevo Presidente de la República y los funcionarios que le acompañan.
La investidura de los nuevos gobernantes, el Presidente Funes y el Vice Presidente Salvador Sánchez Cerén, estuvo marcada por los diversos actos públicos al que asistieron como invitados especiales mandatarios y delegaciones de países amigos.
Al acto de juramentación e imposición de la banda presidencial del Presidente Funes, realizada en el anfiteatro del Centro Internacional de Ferias y Convenciones también concurrieron gran cantidad de salvadoreños de todos los estratos sociales y políticos.
Para ingresar al lugar de la ceremonia hubo que hacer una larga fila, de más de una hora, bajo el candente sol de la mañana. Eso sí la larga “cola” era muy democrática ahí estaban viejos políticos, empresarios de todas las categorías, ex funcionarios del anterior y otros gobiernos, militantes de la izquierda y la alta jerarquía de la iglesia católica, comandada por el obispo auxiliar Monseñor Gregorio Rosa Chávez.
Cuando por fin se lograba llegar al recinto donde se realizarían los actos del traspaso presidencial, los asistentes eran colocados en sillas que como dirección tenía unos círculos de colores correspondientes con el de las tarjetas de invitación, en el local hacía un calor infernal el cual los asistentes trataban de sofocar moviendo en forma uniforme unos rústicos abanicos de cartulina color blanco con leyendas alusivas al traspaso de mando.
El acto solemne inició faltando cinco minutos para las nueve, con el anunció del ingreso de los diputados de la Asamblea Legislativa y luego comenzaron a entrar los presidentes y delegados de los diferentes países, los más aplaudidos fueron el Vice Presidente de Cuba Esteban Lazo, los presidentes de Paraguay, Fernando Lugo; de Ecuador, Humberto Correa y el de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva. Cuando se anunció la delegación de Venezuela, comandada por el canciller Nicolás Maduro, se escuchó de inmediato un prolongado murmullo comentando la inasistencia del Presidente Hugo Chávez, quien sin lugar a dudas fue el gran ausente a la fiesta democrática.
El ingreso del Presidente Mauricio Funes y su Vice presidente Salvador Sánchez Cerén fue marcado por prolongados aplausos y un ensordecedor griterío con las consignas: “Sí se pudo, sí se pudo”… o “Funes, Funes”…Y como corolario la tradicional “el pueblo unido jamás será vencido”.
El acto culminante del protocolo fue la juramentación y colocación de la banda presidencial al nuevo mandatario a cargo del cuestionado presidente de la Asamblea Legislativa, el señor Ciro Cruz Zepeda, a quien en cierto momento fue recriminado por algunos que gritaron “fuera Ciro”. También en este importante momento alguien gritó “¡Viva Shafik Handal!” Lo cual fue correspondido por muchas voces y nutridos aplausos. Con esta investidura se concretiza la alternabilidad en el poder y El Salvador da un paso gigantesco en el arduo camino hacia una auténtica democracia.
Luego de su investidura el Presidente Mauricio Funes ofreció un emotivo y enérgico discurso a la nación, en el que ratificó su voluntad de trabajar por la población más desfavorecida. “El pueblo pidió un cambio y el cambio comienza ahora”, dijo Funes y enseguida lanzó un ferviente llamado a la unidad nacional. Además recalcó el largo camino que ha debido recorrer el pueblo salvadoreño para llegar a ese día.
El Presidente Funes dijo que le tocará gobernar en medio de una crisis socioeconómica profunda, una de las más difíciles de nuestra historia y enseguida hizo una fuerte crítica al anterior gobierno diciendo que la administración que se hereda no es, de ningún modo, satisfactoria. Sin rodeos habló sobre el deterioro inaceptable de las finanzas públicas en un cuadro de economía dolarizada.
Otro punto importante del discurso del Presidente Funes es el que se refiere a que en el país se combatirá fuertemente con decisión la corrupción, la elusión y evasión fiscal; y garantizó que este no será un gobierno de privilegios de familia, de abuso de clientelas y de padrinazgos sombríos. Luego enfatizó lo siguiente: “Derechos, sí, para todos. Privilegios no, para nadie”. Las anteriores palabras fueron fuertemente ovacionadas y aplaudidas por gran parte de la concurrencia, mientras los ligados a la derecha fruncían los ceños, sus rostros se descomponían y murmuraban entre sí sobre la parte fuerte del discurso.
La otra parte emotiva de la alocución presidencial fue la referente a establecer desde este uno de junio las plenas relaciones diplomáticas con la nación caribeña de Cuba, lo que arrancó prolongados aplausos y un fuerte griterío “¡Cuba, Cuba!...”
Al finalizar el acto de toma de posesión de los nuevos gobernantes, los primeros en abandonar apresuradamente el recinto fueron las personas ligadas al anterior gobierno y prominentes empresarios en cuyos rostros se reflejaba el malestar por lo que acababan de escuchar.
Por la tarde la gran fiesta popular se realizó en el estadio Cuscatlán, que prácticamente fue teñido de rojo por más de cincuenta mil personas entre militantes y simpatizantes de la izquierda que agitaban frenéticos las banderas del FMLN, al mismo tiempo que gritaban consignas como: “ Oe, Oe, Oe, Funes, Funes” y el repetitivo “ Sí, se pudo. Sí se pudo”. También cuando se presentó la delegación venezolana miles de gargantas gritaron: “Alerta, alerta. Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina”. En este mar de banderas se dejaban ver algunas de países como Cuba, Bolivia, y Venezuela.
El estadio para esta especial celebración fue adornado con una inmensa pancarta con los rostros de Farabundo Martí y el eterno líder del FMLN, Shafik Handal, con una de sus recordadas palabras: “No fallaremos en esta cita con la historia”. La Gran fiesta culminó con la llegada al “Coloso de Monserrat” del Presidente Funes y su Vicepresidente Sánchez Cerén, quienes dirigieron emotivos mensajes a los miles de asistentes, los que no se cansaron de vitorearlos y aplaudirlos.



